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 "La fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios." Romanos 10:17 
Las siguientes son algunas de las razones por las que se puede considerar a la Biblia como única fuente de la verdad de Dios:
I    Fue totalmente inspirada por el Espíritu Santo y escrita sin error de contenido, en los manuscritos originales del Antiguo y Nuevo Testamento.
II    Contiene la totalidad de la verdad revelada por Dios, donde expresa su voluntad para el hombre y la creación.
III   Las enseñanzas doctrinales son lo suficientemente sencillas como para eliminar la necesidad de cualquier interpretación privada o dogma.
IV    La historicidad de la Biblia sustenta el desarrollo del cristianismo y registra las diferentes manifestaciones de la fe cristiana, a través de las generaciones.
Con base en la Biblia, se pueden afirmar como verdades absolutas, los siguientes principios básicos:
Creemos que:
1) Dios es Padre único, eterno y verdadero, Creador de todo lo existente y fuente de toda autoridad.
2)   Jesucristo es Dios Hijo, segunda persona de la Trinidad, hecho hombre mediante su concepción milagrosa por el Espíritu Santo y por un nacimiento virginal. Su vida fue sin pecado y, voluntariamente, se ofreció como expiación por los pecados de la humanidad, logrando la salvación para todo aquel que acepte su obra redentora.
    Jesucristo es la provisión del Padre para el hombre y único mediador entre Dios y los hombres (Juan 1:1; Mateo 1:23; I Timoteo 2:5).
    Creemos que Jesús, luego de ser crucificado, resucitó al tercer día de entre los muertos, con el mismo cuerpo, aunque glorificado. Ascendió corporalmente al cielo y se sentó a la diestra de Dios Padre, donde intercede por todos los santos. Creemos en su segunda venida a la tierra en forma personal, visible y corporal, en la consumación de los tiempos y del plan perfecto de Dios Padre (Hechos1:9-11).
3) Creemos en el Espíritu Santo, tercera persona de la trinidad, quien posee todos los atributos de la divinidad y la personalidad de Dios; su función principal es glorificar a Cristo, preservar su obra redentora y aplicarla al creyente. El Espíritu viene litelarmente a morar en la vida de aquel que ha aceptado a Jesús como Señor y Salvador (Juan 16:7-8).
     Su plenitud, llenura y control son apropiados mediante la fe, por el creyente. Cada hijo de Dios está llamado a vivir en el poder del Espíritu Santo, llevando fruto en su vida y en la de los otros, evitando satisfacer los deseos de su naturaleza humana y débil, que se opone a la naturaleza de Dios (Gálatas 5:22-23).
4)  Creemos que el hombre fue creado por Dios y está conformado en tres dimensiones básicas: espíritu, alma y cuerpo; es la criatura más noble de la creación, quien posee los atributos esenciales de la personalidad de Dios (mente, emociones y voluntad). En su condición natural, está separado de Dios, e imposibilitado para tener comunión con Él por la naturaleza pecaminosa con la cual nace (Romanos 3:23).
      El hombre decidió vivir independiente de Dios; desde entonces vive en tinieblas y está alejado de la luz de Dios, bajo juicio, condenación y muerte eterna, a menos que acepte la obra de la salvación: trabajo de Dios a favor del hombre, como muestra de su gracia y amor. La seguridad de la salvación se basa en su relación inquebrantable y eterna con Dios Padre, como hijos, por medio de Jesucristo y en la certeza de lo que dice la Palabra de Dios, que absolutamente nada nos puede separar de su amor (Efesios 2:8-9 ; Juan 3:3; Romanos 8:35, 38-39). 
5)    Jesucristo es la cabeza de la Iglesia Universal, la cual, siendo una sola, está conformada por muchos miembros, y en distintos grupos y denominaciones, cuyo fundamento único es Jesucristo y siendo dinamizados por el Espíritu Santo. Es la voluntad de Dios mantenerse unidos y comunicando al mundo, a través de esa unidad, su autoridad, presencia y voluntad (Efesios 4:15-16).
       Al momento de la muerte física, el creyente pasa a disfrutar de manera eterna, consciente e ininterrumpida, de la presencia de Dios y aguarda la resurrección de su cuerpo para bendición y gloria sempiterna. El no creyente entra a una eterna y consciente separación de Dios y aguarda la resurrección de su cuerpo, para juicio y condenación eterna (I Corintios 15:12-20)
6)    Creemos que mientras estemos en esta vida, tenemos la posibilidad de establecer el reino de Dios en la tierra, su autoridad y voluntad, en la medida en que, de manera decidida, nos entreguemos integral y totalmente a la Gran Comisión, en obediencia al mandato dado por  nuestro Señor Jesucristo en Mateo 28:18-20, llevando un mensaje de respuesta integral de Dios para el hombre, su familia y la sociedad, a través del Evangelio (Mateo 28:18-20; II Timoteo 2:2).
Cenlimi

 


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